Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.
Ngapali II- trabajando
No es común ver extranjeros en Birmania. Un país cerrado como este, poco conocido turísticamente no lo hace muy visitado por occidentales. El turismo principalmente es interno y de algunos visitantes chinos que por alguna razón no eligen la vecina Tahilandia. Tan cerca de las famosas playas Tahilandesas, Ngapali es un playa muy frecuentada por birmanos pero casi desconocida en la agencias de viajes. Ni bien llegados al hotel, frente al mar, casi en el mar. Uno de los mas reconocidos por las comodidades de las habitaciones y el servicio, nos encontramos con una excelente recepción y con el personal del hotel un poco alterado por la visita de uno de los dueños del complejo. En realidad el hijo de uno de los socios. No venía solo; acompañado y asesorado por un fotógrafo profesional, venia dispuesto a rearmar toda la presentación del hotel tanto en la página web como en la propaganda y publicidad. Además un ayudante para llevar todo el equipo fotográfico: cámaras, lentes, espejos etc. etc. El primer día se dedicó a las fotografías de los diferentes ambientes y sectores del lugar. La sorpresa fue cuando nos invitó a ser modelos.
Si algo faltaba para finalizar es viaje era terminar siendo parte de la propaganda del hotel. La experiencia fue ante todo extraña pero divertida. Nunca había atravesado una experiencia así, si bien no llevaba mucho tiempo y el ofrecimiento fue relajado sin compromiso pero con profesionalidad valió la pena sentir la sensación de estar del lado de un lugar de la cámara en el cual habitualmente no me gusta estar.